Filmes no oficiales de Bond: ‘Casino Royale’ (1967)

Este es el primer Bond renegado. En esa época fue que CBS, la cadena norteamericana de televisión, decidió poner al aire en una versión en vivo de una hora para su ciclo Climax Theatre de Casino Royale. CBS obtuvo los derechos sobre esta novela y no los adquirió sobre el resto o futuras. Filmes no oficiales de Bond: ‘Casino Royale’ (1967).

Ficha técnica

Gran Bretaña , 1967: David Niven (Sir James Bond), Peter Sellers (Evelyn Tremble / James Bond II), Ursula Andress (Vesper Lynd), Joanna Pettet (Mala Bond), Orson Welles (Le Chiffre), Woody Allen (Jimmy Bond), Deborah Kerr (agente Mimi / Lady Fiona Mc Tarry), Barbara Bouchet (Miss Moneypenny), Daliah Lavi (The Detainer), Charles Boyer (Le Grand), John Huston (McTarry / M), Kurt Kasznar (Smernov), George Raft (como él mismo), Jean-Paul Belmondo (legionario francés), Terence Cooper (Cooper/James Bond III)

Directores – Val Guest, John Huston, Kenneth Hughes, Joseph McGrath & Robert Parrish; Dirección Adicional: Val Guest; Guión – John Law, Wolf Mankowitz & Michael Sayers, sugerido por la novela de Ian Fleming; Productores – Jerry Bresler & Charles K. Feldman; Fotografía – Jack Hildyard; Musica – Burt Bacharach; Efectos Especiales – Les Bowie, Cliff Richardson & Roy Whybrow; Diseño de Producción – Michael Stringer. Producida por Columbia / Famous Artists.

131 min, Color – Nominada al Oscar 1967 por mejor canción: The Look of Love.

Casino Royale (1967)

Alguien está matando a los espías de todos los servicios secretos y estos, en conjunto, deciden ir a ver a Sir James Bond, que se encuentra en el retiro. Pero el encuentro sale mal, hay un atentado, y varios jefes mueren, entre ellos M. Sir James deberá hacerse cargo del Servicio Secreto de Su Majestad, y terminará descubriendo que todo se trata de un complot tramado por su sobrino Jimmy Bond, que tiene complejo de inferioridad sobre la fama alcanzada por su tío.

La Bondmanía

Cuando la Bondmanía estalló en 1964 a raíz de Goldfinger, Eon vió el filón de oro que tenía en sus manos e intentó recuperar los derechos de la novela perdida, precisamente para que no surgiera ningún filme o serie en paralelo que utilizara a Bond como protagonista. Los derechos ya figuraban en Columbia Pictures, y la productora delegó a Charles K. Feldman a desarrollar un proyecto sobre la novela.

La historia

Feldman era un productor regular del estudio, que había obtenido un éxito espectacular con ‘What´s new, Pussycat?’ (1965), una comedia con Peter O´Toole, Peter Sellers, Ursula Andress y Woody Allen. Pero aunque parezca extraño, el primer acercamiento al proyecto por parte de Feldman era directo (producir un film Bond serio), y se reunió con Saltzman y Broccoli. Tanto diferencias de puntos de vista como problemas contractuales impidieron la empresa, lo cual no detuvo a Feldman a que se acercara directamente a Sean Connery para negociar su participación como Bond en el filme. Y cuando Connery pidió un salario de 1 millón de dólares, Feldman decidió que la película debería replantearse y cambiar de rumbo, encaminándola hacia la comedia que terminó resultando.

La comedia

El enfoque que usó el Feldman era similar al de ‘What´s new, Pussycat?’: el elenco, la música de Burt Bacharach, el argumento disparatado. Pero, decidido a generar una obra monumental, no usó uno o dos directores o siquiera un solo guion. Decidió armar un boceto lineal de argumento y escenas, los partió como si fueran capítulos, y se lo dio a una multiplicidad de actores, directores y guionistas para que improvisaran sobre él. Por ejemplo, en el filme es bastante claro identificar a la primera parte (el encuentro de los jefes de inteligencia con Bond) como dirigido por John Huston, pero la escena siguiente en Escocia ya pertenece a otro director (y guionista), e inclusive muchas de las líneas (especialmente las de Welles, Allen y Sellers) fueron improvisadas en el set. Incluso hasta tres equipos de filmación llegaron a funcionar simultáneamente, en diferentes estudios, rodando partes del filme.

El desastre

Si todo esto tenía por fin generar una obra maestra armando un equipo creativo, el resultado – en cambio – es un absoluto desastre. No sólo en términos de coherencia fílmica (aún cuando fuera una comedia lunática), sino también en cuanto a gracia y a ritmos que mantiene la película. Agrava aún más el hecho de que, ante la dirección creativa caótica del proyecto, sucedieran percances como un Woody Allen enojado que se marchó del set vestido como Jimmy Bond por diferencias creativas… o el divismo de Peter Sellers, que se negó a filmar cara a cara con Orson Wells, desapareciendo días enteros de la filmación, y que culminaron con su despido, con lo cual muchas escenas quedaron recortadas (la marcha de los escoceses mientras torturan a Bond) o inconclusas, aumentando la incoherencia de un film sin rumbo.

Mucho presupuesto y demasiada incoherencia

Ciertamente Casino Royale (1967) es el mayor despliegue estelar jamás reunido; y la mayor incoherencia super producida jamás filmada, con un presupuesto superior incluso a los de la serie oficial Bond (el proyecto terminó costando 12 millones de dólares contra 11 que costó You Only Live Twice y 9 de Thunderball). Y aunque es visto como un fracaso comercial, en realidad fue la tercera película más taquillera de ese año, superada solo por la misma You Only Live Twice  y The Jungle Book, y dando – a la larga – unos 5 millones de dólares de ganancia. Pero a ojos del público y crítica, fue vista como una aberración, y es considerada como la lápida de la moda Bond.

¿El fín de la Bondmanía?

Visto el disparate creativo y financiero que fue, muchos estudios comenzaron a guardar bajo llave sus proyectos para competir con la serie oficial. The Ravagers – la quinta película de la serie Matt Helm con Dean Martin – fue archivada (además de que Martin se lanzó a un proyecto televisivo); y la tercera película de Derek Flint – The Bride of Flint – sufrió el mismo destino. Imaginaron que debía ser tan elevada la apuesta (para salirle al ruedo a 007) que la vieron como insegura, y a Casino Royale (1967) como la decadencia del género. Y tal es así, que incluso cuando George Lazenby filma On Her Majesty’s Secret Service, la visión general de que James Bond estaba llegando a su fin llega a oídos del australiano en boca de pésimos consejeros, y rechaza el contrato para filmar varias películas más.

Conclusión

Finalmente, es la incoherencia y total falta de gracia en un filme que se escapó a la serie oficial. Demasiados directores y guionistas arman una película por capítulos mal cohesionados, y donde sólo brilla Woody Allen, Peter Sellers y la música inconfundible de Burt Bacharach. Hay algunas escenas y diálogos inspirados y graciosos, pero son tan pocos que pasan desapercibidos. Un multimillonario fracaso creativo que sepultó a todos los posibles competidores de 007 por parte de los grandes estudios.

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